sábado, 1 de diciembre de 2018

LA GALERÍA DE EL QUIJOTE


Yo apostaré—dijo Sancho—que antes de mucho tiempo no ha de haber bodegón, venta ni mesón o tienda de barbero donde no ande pintada la historia de nuestras hazañas.
SEGUNDA PARTE, CAPÍTULO LXXI

La deslumbrante galería de El Quijote del Gaona, situada en los pasillos de la planta principal de la casa de estudios del instituto, es la mayor colección cerámica de temática quijotesca conocida hasta el momento. Fabricada en la casa trianera Mensaque, Rodríguez y Cía.,  está emparentada con otras colecciones nacionales, como la existente en la Casa de Blas Infante en Coria del Río, la de la antigua fonda de la estación de Alcázar de San Juan y la del Castillo de las Arguijuelas de Arriba en Cáceres. Su datación se sitúa hacia el año 1935, coincidiendo con la época de mayor difusión de este tipo de zócalos quijotescos, entre los años 1916 y 1936, durante los preparativos de la Exposición Iberoamericana de Sevilla y los momentos inmediatamente posteriores. Mientras que la mayor parte de las piezas se corresponden con azulejos de arista, los que tienen motivos extraídos del Quijote fueron realizados con la técnica de la cuerda seca, técnica de origen árabe cuyo desarrollo fue  evolucionando a lo largo de los siglos, mejorándose y perfeccionándose hasta conseguir resultados muy vistosos.


El  Quijote del Centenario, lujosa edición ilustrada en ocho volúmenes de las aventuras del hidalgo manchego que realizó Jiménez Aranda en 1905, fue el que sirvió de referencia para los artesanos de los talleres cerámicos de Triana. Las escenas de la galería del Gaona comprenden los once primeros capítulos de la novela, que son precisamente los incluidos en el tomo primero de la obra de Jiménez Aranda, existiendo una correspondencia prácticamente absoluta entre las láminas del Quijote del Centenario y los azulejos narrativos de la galería, permitiendo la lectura de la obra cervantina como si de una novela gráfica se tratara; apenas  hay errores de colocación en dos de las tres series que se pueden contemplar. Podemos iniciar nuestra lectura a partir de cualquiera de los tres puntos de comienzo de la novela que posee el conjunto, situados nada más llegar a la galería por la escalera principal. Nos introducen en ella  un azulejo con un retrato de Cervantes y otro con la perspectiva de un pueblo con la leyenda «En un lugar de La Mancha», comenzando entonces un recorrido zigzagueante en vertical hasta su conclusión final.





















Las cifras de la galería son impresionantes: el zócalo alcanza una altura de 173 centímetros y se extiende por 32 paneles de diferentes anchuras con una longitud de 83,56 metros, ocupando el conjunto una superficie total de 144,55 metros cuadrados. El número de azulejos con escenas quijotescas asciende a 801. La suma de todas las piezas de azulejos que componen el zócalo, tanto las que tienen escenas como las que forman los marcos, las guardillas superior e inferior y el remate, supone una cifra aproximada de unas 7.900 piezas. Cada serie cuenta con 204 escenas dispuestas correlativamente, aunque en una de ellas la continuidad se rompe, aproximadamente, a los 150 azulejos. Se detectan algunos casos aislados de piezas repetidas o desubicadas, que no se corresponden con el sentido de la narración, quizás sustituyendo a otras perdidas, así como  la presencia de piezas «intrusas» (por su colorido o su dibujo), que podrían proceder de otro fabricante o de otras tiradas del mismo taller, y que incluso podrían ilustrar otros capítulos de la novela. Estos elementos, y muchos otros singulares que podemos encontrar, aumentan su riqueza e incrementan el interés de la colección. 


La colección cerámica del IES Vicente Espinel se nos presenta como un conjunto único por sus dimensiones, por su extraordinario estado de conservación y por su instalación en un edificio oficial de uso docente. Su singularidad se acrecienta al revelarse su uso didáctico, pues solo esa intencionalidad, acorde con el espacio en el que está situada, pudo impulsar  la colocación ordenada de las piezas de forma que permitiera seguir su lectura. Este blog es una invitación a recorrer la galería, iniciarse en la lectura de las hazañas quijotescas a través de un genuino comic del primer tercio del siglo XX, reconocer personajes y escenas, descubrir un nuevo Quijote que siempre estuvo ahí.




En la prensa:


sábado, 24 de noviembre de 2018

EL QUIJOTE EN GAONA. UN PROYECTO CULTURAL Y DIDÁCTICO


En la primavera de 2017 el IES “Vicente Espinel” celebró una semana de actividades en torno a la figura de Miguel de Cervantes y su universal obra El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Por una parte, se organizó un programa divulgativo con conferencias, una obra de teatro y una muestra en la que se combinaban ediciones antiguas del Quijote con reinterpretaciones plásticas realizadas por el alumnado de la ESO. Las conferencias estuvieron a cargo de Antonio Garrido Moraga, que habló sobre “El Quijote gráfico” y de José Villena Jurado, quien disertó acerca de “Miguel de Cervantes y la ciudad de Málaga”. La representación teatral puso en escena “Quijotadas”, de Nacho Albert.

Por otro lado, en las galerías de la primera planta se pudo ver la exposición “Málaga, Cervantes y el Quijote”, preparada por el Gabinete Pedagógico de Bellas Artes y compuesta de quince paneles agrupados en cuatro grandes temas: la biografía de Cervantes, la Málaga de su época, la vida cotidiana en el siglo XVI y algunos aspectos relativos a la relación literaria y artística entre la ciudad y el Quijote. En este caso, los paneles acompañaban a los zócalos compuestos por ochocientos azulejos sevillanos de tema cervantino que, desde los años treinta del siglo XX, embellecen los pasillos que rodean el patio del Instituto en su piso principal.

Inauguración de la exposición. Invitación

Esta iniciativa del centro, que apenas dos meses antes había recibido la Medalla de Andalucía otorgada por la Junta de Andalucía, suponía la primera piedra de un ambicioso proyecto de divulgación cultural y pedagógica a partir del patrimonio histórico y artístico de este veterano instituto andaluz, creado en el lejano año de 1846.

El trabajo previo de documentación permitió cuantificar e identificar la colección de cerámica quijotesca como un primer paso para su mayor conocimiento y mejor valoración. Las pequeñas escenas gráficas que teníamos ante nuestros ojos empezaron a desvelar sus secretos y a transportarnos hacia un apasionante recorrido desde la obra de Cervantes hasta la artesanía ceramista de Triana, desde las ilustraciones de un pintor apasionado por la figura de Don Quijote a una producto semiindustrial que se difundió por toda España y buena parte de América alrededor de la Exposición Iberoamericana de 1929.

El escritor y premio Cervantes Eduardo Mendoza ha afirmado que se acude a las páginas del Quijote “como quien visita a un buen amigo, a sabiendas de que siempre pasará un rato agradable y enriquecedor”. Algo de ese espíritu cervantino reposa en las imágenes irrepetibles de estos azulejos, que nos permiten seguir de forma gráfica, a modo de cómic, las aventuras y desventuras de Don Quijote con el sentido del humor que su creador le otorgó en su mirada sobre el mundo. Ese espíritu es el que anima la aventura de este blog, de esta mirada del Quijote.


Cartel
Programa
























Así lo contó la prensa:


El Quijote en el Gaona. Diario SUR, 23 de abril de 2017.






martes, 20 de noviembre de 2018

EL GAONA Y SU GALERÍA DE EL QUIJOTE


El Instituto de Enseñanza Secundaria Vicente Espinel de Málaga está ubicado en un conjunto de edificios que se han ido agregando desde principios del siglo XVIII hasta finales del XX, construyéndose la parte más reciente, el gimnasio y la pista deportiva, en 1993. Situado en la calle Gaona, de la que toma su nombre popular, junto a la iglesia de San Felipe Neri, en pleno centro de la ciudad, es el instituto más antiguo de la provincia, aunque tuvo otros usos antes de que en 1846 fuera  destinado a centro educativo: fue inicialmente casa palacio del comerciante de origen genovés Baltasar Guerrero en el primer tercio del siglo XVIII, luego perteneció al conde de Buenavista y posteriormente, a partir de 1739,el conjunto fue ampliado para servir de residencia de una comunidad de sacerdotes filipenses.  Hace un par de años tuvimos la oportunidad de celebrar el 170 aniversario del instituto, ocasión que aprovechamos para poner al día el impresionante patrimonio arquitectónico, artístico, patrimonial y, por qué no decirlo, sentimental del centro.  No olvidemos que el verdadero legado del Gaona -como siempre ha sido conocido el instituto entre los malagueños- está en el corazón y en el recuerdo de  las personas que se han formado en él. Sus aulas, pasillos, escaleras, laboratorios y patios son parte del paisaje emocional de la adolescencia de muchas generaciones.

La galería de El Quijote del Gaona está situada en el pasillo del primer piso que rodea al patio principal del centro, conocido como Patio de Columnas. Terminado de construir a mediados del siglo XVIII por los filipenses, el patio es el núcleo de la Casa de Estudios, cronológicamente el segundo edificio del centro, construido con el objetivo –nunca culminado- de convertirlo en un espacio para la formación de sacerdotes mediante el estudio de Gramática, Filosofía y Teología. Aunque nunca cumplió este propósito, sí es cierto que desde entonces sus aulas y galerías han estado dedicadas de algún modo a la enseñanza. Los textos en latín de las impresionantes cartelas de piedra que subrayan los escudos de los laterales del patio así lo sugieren al visitante no avisado. La llegada al primer piso nos depara la mejor de las sorpresas: ante nosotros aparece un espectacular zócalo de azulejos coloristas con motivos de El Quijote circundando toda la galería en sus dos laterales, en un extraordinario estado de conservación. Y, al contrario de lo que sucede con otros elementos decorativos y arquitectónicos del instituto, bien estudiados y documentados, nos encontramos con muchas preguntas y con muy pocas respuestas: nunca supimos en qué momento del siglo XX se habían instalado esos azulejos, ningún profesor nos habló de ello; los archivos del instituto no contienen dato alguno sobre el particular; no conocíamos ningún estudio, ni próximo ni reciente, ni realizado desde dentro ni aportado desde fuera, sobre su finalidad –que siempre imaginamos decorativa e higiénica- y sentido. Sencillamente, como cientos de malagueños que pasaron por las aulas del Gaona, hasta anteayer hemos seguido recorriendo la galería en dirección a cualquier otro espacio del centro, deleitándonos con sus dibujos y su colorido: una armadura, un caballero andante, un singular paisaje manchego plagado  de campos verdes–extrañamente, la verdad-, molinos de viento, posadas y posaderos, un jamelgo y un escudero…, imágenes que hablan de extraordinarias aventuras, eso sí, pero nada más. El conocimiento en profundidad de la galería era, pues,  una tarea pendiente.

Cuando hace apenas un par de años nos propuso la dirección del instituto la organización de unas jornadas sobre Cervantes para sumarnos a las conmemoraciones del cuarto centenario de su muerte, vimos la oportunidad de empezar a escuchar, aprender y  mirar todo lo que la galería tenía que decirnos, enseñarnos y mostrarnos. El descubrimiento tenía que hacerse al menos en dos direcciones: una hacia dentro, que profundizara en el conocimiento de la propia galería, y otra hacia el exterior, que nos permitiera comprender sus referencias y vinculaciones con el mundo quijotesco. Ambas direcciones resultaron estar felizmente ramificadas y ser infinitamente más amplias de lo que en un principio hubiéramos podido intuir; cuando se empieza a tejer una red, esta puede llegar a los lugares y rincones  más insospechados, especialmente si se cuenta con la preciosa ayuda de personas como Alberto Cañas, entusiasta corresponsal quijotesco de esta singular empresa.  Pronto nos dimos cuenta de que este empeño necesitaba una tercera dirección que lo conectara con todo aquel que pudiera interesarse y, tal vez, aportar nuevos elementos. Ese es el objetivo de este blog.

Dice Rodrigo Fresán que  clásicos vivos de la literatura hay muchos, pero pocos de ellos gozan del poder virósico y de contagio que tiene Don Quijote de La Mancha”. Ojalá que este virus, del que nosotros estamos ya irremediablemente contagiados por vía cerámica, inocule a muchos otros  y lleguemos a ser legión los convalecientes “de una enfermedad para la que, afortunadamente, no hay ni jamás habrá cura alguna”.


Patio de Columnas del IES Vicente Espinel (Gaona)

Galería de El Quijote